TIEMPO DE LECTURA: 7 min

Reloj nuclear: nace en Viena el primero que se ajusta solo

Foto de Robinson Lalos
Robinson Lalos
Editor Senior
Reloj nuclear: nace en Viena el primero que se ajusta solo

Contexto y antecedentes

El reloj nuclear fue anunciado por la colaboración entre la Universidad Técnica de Viena (TU Wien) y la Physikalisch-Technische Bundesanstalt (PTB) de Braunschweig (Alemania) en octubre de 2026, con publicación en Nature. Como recoge la divulgación de ScienceDaily (fuente: TU Wien), el mecanismo se mantiene estable durante más de 24 h sin intervención manual.

En abril de 2024 el equipo liderado por Schumm en la TU Wien y Peik en la PTB logró el primer experimento de excitación láser de núcleos de torio, sentando las bases para el prototipo actual. Un año después, en diciembre de 2025, se presentó un láser sólido continuo compacto con alta resolución de frecuencia, una innovación clave que permitió mantener coherencia óptica a escala atómica.

Desde el primer día de su anuncio, la comunidad científica ha reflexionado sobre las implicaciones de un reloj que no requiere ajustes externos. La idea central es que, al medir una transición nuclear extremadamente estable, el propio reloj puede detectar desviaciones mínimas y corregirlas en tiempo real. Este mecanismo de auto‑ajuste recuerda a los relojes atómicos tradicionales, donde la frecuencia de referencia se compara periódicamente con un estándar externo; sin embargo, aquí la comparación ocurre internamente, lo que reduce drásticamente las fuentes de error. El desarrollo del láser sólido continuo —"a compact, continuously-emitting solid-state laser with very high frequency resolution"— ha sido crucial para mantener la coherencia óptica necesaria a escala atómica.

La transición de torio‑229, con una energía de aproximadamente 7.8 eV, permite medir el núcleo en su estado fundamental y excitado a escala atómica. Este nivel se encuentra más de diez mil veces más pequeño que un átomo (el núcleo es la parte central del átomo, mucho más compacta), lo que confiere al reloj una inercia y estabilidad superiores frente a perturbaciones electromagnéticas externas.

El primer experimento de excitación láser de núcleos de torio se llevó a cabo en abril de 2024 por el equipo liderado por Schumm en la TU Wien y Peik en la PTB, marcando un hito que sentó las bases para el prototipo actual. En diciembre de 2025, se presentó un láser sólido continuo de tipo compacto con alta resolución de frecuencia, una innovación clave que permitió mantener coherencia óptica a escala atómica.

Antes de este avance, en la década de los 2000, varios grupos intentaron estabilizar relojes basados en isótopos de torio pero se enfrentaron a desafíos de aislamiento y ruido cuántico. La combinación de una transición nuclear con un láser sólido continuo y una cámara de vacío de alta calidad superó estos obstáculos, permitiendo la primera prueba exitosa del reloj auto‑ajustado.

Imagen del cristal de torio‑229 en la vakuumanlage para el reloj nuclear autoestabilizado.

Este avance subraya la singularidad del torio‑229 como transición nuclear; su energía intermedia y estabilidad intrínseca hacen posible la creación de relojes con un nivel de precisión sin precedentes. Los científicos están ahora explorando variantes isotópicas, buscando reducir aún más el ruido cuántico y abrir nuevas aplicaciones en metrología y física fundamental.

El torio-229 es único porque su transición nuclear se encuentra a una energía intermedia entre las transiciones electrónicas típicas de los relojes atómicos ópticos y las energías de vibración molecular. Esta posición permite un mayor aislamiento de perturbaciones externas, como campos eléctricos y térmicos, reduciendo así el ruido de fondo y mejorando la estabilidad a largo plazo.

El equipo de laboratorios de la TU Wien trabajando con el láser para la transición de torio.

Lo esencial

El reloj nuclear utiliza la transición de torio‑229 para medir el tiempo con una precisión sin precedentes.

Detalles técnicos y rendimiento

El mecanismo emplea un láser sólido que excita el núcleo de torio. El equipo logró una precisión relativa del orden de 10⁻¹⁵, equivalente a un error de aproximadamente un segundo en 30 millones de años. Como reconoció el propio equipo, este primer prototipo aún no alcanza el nivel de los mejores relojes atómicos ópticos del mundo, aunque su resultado se considera excepcional para una primera demostración.

El reloj incorpora un bucle de retroalimentación interno que compara continuamente la frecuencia medida con su propio estándar nuclear, corrigiendo cualquier desviación en tiempo real; este mecanismo se asemeja a los relojes atómicos ópticos convencionales pero funciona sin referencia externa. Durante las pruebas, el rendimiento del reloj nuclear se mantuvo comparable al reloj atómico óptico de alta precisión que opera en la Universidad de Berlin (BEV), alcanzando una estabilidad de 10⁻¹⁵ durante más de 30 mil millones de años.

Vista del laboratorio en Viena donde se está desarrollando el primer reloj nuclear del mundo.
ParámetroReloj nuclear (torio‑229, Viena)Relojes atómicos ópticos (estado del arte)
Precisión actual≈10⁻¹⁵ (≈1 s de error en 30 millones de años)Superior (el prototipo nuclear aún no los alcanza)
Estabilidad demostradaMás de 24 h sin intervenciónOperación continua de larga duración
Referencia de tiempoTransición nuclear del torio‑229 (núcleo, >10.000 veces más pequeño que un átomo)Transiciones de electrones en átomos
EstadoPrimer prototipo autoestabilizado (Nature, 7-oct-2026)Tecnología madura y desplegada

La transición nuclear del torio‑229 es inherentemente más robusta que las transiciones electrónicas de los relojes ópticos, ya que el núcleo está aislado de la mayoría de las perturbaciones electromagnéticas externas y térmicas. Su tamaño diminuto y su energía intermedia hacen que sea menos sensible a campos externos, lo que reduce drásticamente el ruido y mejora la estabilidad a largo plazo.

El uso de láser sólido reduce los requisitos de infraestructura y potencia, lo que abre la posibilidad de desplegar relojes en satélites o entornos extremos.

Innovación clave

La combinación de la transición nuclear con un láser sólido continuo permite que el reloj mantenga su referencia sin necesidad de ajustes externos, algo que hasta ahora solo era posible en relojes atómicos de laboratorio.

Implicaciones para la ciencia y la tecnología

El avance permite una nueva generación de dispositivos de metrología que podrían integrarse en sistemas de navegación por satélite, investigación de tiempo cuántico y medición de eventos geofísicos. Además, el hecho de que los relojes se auto‑estabilicen reduce costos operativos y aumenta la fiabilidad.

En particular, la auto‑ajuste interno sugiere que estos relojes podrían operar en entornos donde la interferencia electromagnética es elevada, como en misiones espaciales o en instalaciones de alta energía. También abre oportunidades para experimentos de física fundamental que requieren una referencia temporal estable a escalas de tiempo extremadamente pequeñas.

  • Reducción drástica de errores externos.
  • Potencial para uso en satélites y misiones espaciales.
  • Facilitación de experimentos cuánticos de alta precisión.
Fotografía grupal del equipo de investigación de la TU Wien y PTB Braunschweig tras el hito del reloj nuclear.

El hito fue anunciado en el comunicado institucional difundido vía EurekAlert ("The nuclear clock has begun ticking"), y la comunidad científica ya discute sus aplicaciones futuras, incluidos informes de experimentos similares por una colaboración de institutos chinos liderada por la Universidad de Tsinghua.

El reloj nuclear representa una revolución en la medición del tiempo, ofreciendo precisión y estabilidad sin precedentes.

Además, su capacidad para operar en entornos extremos sin requerir ajustes externos abre posibilidades para misiones de exploración espacial y estudios climáticos sensibles al tiempo.

Esta tecnología abre nuevas vías para la navegación satelital de alta precisión, experimentos en física fundamental y la búsqueda de materia oscura, además de impulsar una posible redefinición del segundo internacional (SI) al basarse directamente en transiciones nucleares.

Conclusión

La creación de un reloj nuclear auto‑estabilizado marca el inicio de una nueva era en la precisión del tiempo. Si bien su rendimiento aún necesita mejoras frente a los mejores relojes atómicos ópticos, es un paso audaz y prometedor para la metrología y la ciencia aplicada.

Fotografía grupal del equipo de investigación de la TU Wien y PTB Braunschweig tras el hito del reloj nuclear.

¿Qué otras aplicaciones podrían beneficiarse de esta tecnología?

Para ampliar tu conocimiento, puedes consultar nuestros artículos sobre el Nobel de Medicina 2026 y la optogenética que enciende el cerebro, o la cobertura de la vulnerabilidad KVM en Vercel y la fascinante carrera contrarreloj del James Webb para formar planetas.

Video: The Nuclear Clock Is Finally Real And It May Change Everything
Ver en YouTube

Publicado el 10/12/2026

Compartir este artículo: