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El telescopio Nancy Grace Roman ya vuela rumbo a L2: cien veces más campo que el Hubble
La misión científica más importante del año ya está en el espacio. El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA despegó el 30 de agosto de 2026 a las 11:25 UTC a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX desde la histórica rampa 39A del Centro Espacial Kennedy, y viaja hacia una órbita alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Sol. Su promesa es mareante: un campo de visión cien veces mayor que el del Hubble y la posibilidad de descubrir hasta 100.000 nuevos exoplanetas.
El Roman es el último gran observatorio de la NASA y el primero que lleva nombre de mujer: Nancy Grace Roman, la astrofísica considerada la "madre del telescopio Hubble" por impulsar la astronomía espacial dentro de la agencia. Su misión principal es investigar la naturaleza de la materia y la energía oscuras; la secundaria, revolucionar el censo de planetas fuera del Sistema Solar.
lightbulb Los datos clave
rocket_launch El lanzamiento, minuto a minuto
Según la crónica detallada del astrofísico Daniel Marín, tras dos encendidos de la segunda etapa el telescopio quedó en una trayectoria de 190 por 1,2 millones de kilómetros con 33,7 grados de inclinación. La separación llegó a los 31 minutos y 40 segundos, sobrevolando África central a 745 kilómetros de altura y 36.500 km/h. Una hora y veintitrés minutos después del despegue se desplegaron los paneles solares y la sombrilla térmica, y la nave empezó a cargar sus baterías.
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ondemand_video Vídeo: el despegue del Roman a bordo del Falcon Heavy, vídeo oficial de la NASA · Ver en YouTube
El cohete era el decimotercer Falcon Heavy en volar y el cuarto al servicio de la NASA tras Psyche, Europa Clipper y el satélite GOES-19. La etapa central, en su primera misión, se sacrificó para dar al telescopio todo el empuje posible, mientras las dos laterales regresaron a tierra en Florida. El contrato de lanzamiento costó 255 millones de dólares, dentro de un programa total que ronda los 4.500 millones y que, rareza de las rarezas, ha llegado nueve meses antes de lo previsto en su última estimación.
public Ciencia sin peaje
En un ejercicio de transparencia notable, todos los datos del Roman serán públicos desde el primer día, sin periodo propietario. Cualquier astrónomo —o aficionado con ganas— podrá trabajar con las mismas imágenes que los equipos oficiales.
satellite La máquina: un espejo de espías y 288 megapíxeles
El observatorio pesa 9.174 kilos, mide 12,4 metros y luce un espejo primario de 2,4 metros con una historia extraordinaria: es una de las dos ópticas completas que la agencia militar NRO regaló a la NASA en 2012, procedentes de un programa cancelado de satélites espía. Lo que se fabricó para mirar la Tierra mirará ahora el cosmos. Su instrumento estrella, el WFI, es una cámara de 288 megapíxeles formada por 18 sensores infrarrojos, y el coronógrafo CGI usará espejos deformables con 1.400 pistones para ver directamente planetas gigantes junto a estrellas brillantes.
Roman frente a los grandes observatorios
| Característica | Nancy Grace Roman | Referencia |
|---|---|---|
| Espejo primario | 2,4 m (heredado de un satélite espía) | El mismo diámetro que el Hubble |
| Campo de visión | 0,281 grados cuadrados | Cien veces el del Hubble |
| Datos en 5 años | Más de 20.000 TB (1,4 TB al día) | Veinte veces lo que enviará el James Webb |
| Exoplanetas esperados | Hasta 100.000 nuevos | Un orden de magnitud sobre el censo actual |
Semejante tsunami de datos —290 Mbit/s en banda Ka— obliga a la NASA a pedir ayuda a la ESA y la JAXA para recibir la señal con sus estaciones terrestres. Es la filosofía opuesta a la del James Webb, que mira poco y profundo: el Roman escaneará enormes regiones del cielo una y otra vez para extraer estadística cósmica a escala industrial.
travel_explore Qué viene ahora
Durante su misión primaria de cinco años —ampliables a diez, y el combustible parece dar para ello— el Roman observará el centro de la Vía Láctea durante 438 días en tandas de 72, tomando una imagen cada 12 minutos para seguir hasta 200 millones de estrellas. Otro de sus grandes estudios barrerá el 12 % del cielo buscando supernovas que aclaren qué es la energía oscura, y detectará de paso asteroides y cometas del Sistema Solar. El coronógrafo, técnicamente un demostrador, prepara el camino al futuro telescopio HWO que buscará mundos habitables.
balance El matiz honesto
El Roman estuvo a punto de ser cancelado varias veces —la última en la propuesta de presupuesto de mayo de 2025— y su espejo militar no fue diseñado para el infrarrojo, una decisión que comprometió parte de su retorno científico original. Que hoy esté volando es tanto un triunfo de la ingeniería como del lobby científico que lo rescató una y otra vez.
Su llegada se suma a una temporada dorada para la astrofísica, entre el descubrimiento de la corona de un agujero negro y las señales de vida antigua en Marte que siguen alimentando el debate.
task_alt Conclusión: el censo definitivo del universo ha comenzado
El telescopio Nancy Grace Roman ya camina hacia L2 para hacer lo que ningún observatorio ha hecho: fotografiar el cielo a lo ancho, no solo a lo profundo. Con cien veces el campo del Hubble, un censo de hasta 100.000 exoplanetas por delante y datos abiertos para todo el mundo, la década que empieza promete reescribir lo que sabemos sobre la energía oscura y sobre cuántos mundos pueblan la galaxia.
timeline Lo que viene
Las primeras imágenes científicas llegarán antes de Navidad. ¿Será el Roman el instrumento que por fin acote la naturaleza de la energía oscura, o abrirá preguntas aún más extrañas? Si la historia del Hubble y del Webb enseña algo, es que la respuesta será más fascinante que la pregunta.
Mientras esperamos sus primeras imágenes, repasa cómo el James Webb reveló que formar planetas es una carrera contrarreloj y las últimas pistas sobre vida antigua en Marte.


