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El hidrógeno verde en Australia se abaratará un 68% de aquí a 2035

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Robinson Lalos
Editor Senior
El hidrógeno verde en Australia se abaratará un 68% de aquí a 2035

Australia acerca el hidrógeno verde: un 68% más barato de aquí a 2035

Hay una cifra que podría reordenar el mapa entero del hidrógeno verde: un 68% menos caro. Según ha dado a conocer la prensa especializada en energía, el coste de producir hidrógeno verde en Australia podría desplomarse por ese margen de aquí a 2035. No es una predicción menor en un mercado donde el combustible limpio aún compite con un gas natural muy barato; es el escenario en el que el hidrógeno deja de ser un proyecto de laboratorio para convertirse en la opción más barata de abastecer la industria pesada.

Campo de paneles fotovoltaicos a gran escala

La noticia en cuatro datos

−68% el coste del hidrógeno verde en Australia de aquí a 2035.
Motivo: la electricidad renovable australiana, de las más baratas del mundo.
Electrólisis: el proceso que separa el hidrógeno del agua con energía limpia.
Apuesta: plantas, hierro verde y exportación a gran escala.

Por qué Australia: sol, viento y espacio

El hidrógeno verde no sale de una mina: sale de una electrólisis que rompe el agua en hidrógeno y oxígeno usando electricidad. El dato clave es que la electricidad representa la mayor parte del coste final del hidrógeno —un 50-80%, según el tipo de instalación—. Por eso, donde la luz renovable es más barata, el hidrógeno también lo será. Y ahí Australia tiene una ventaja casi geográfica: irradiación solar de primera, vientos constantes y extensiones de terreno donde plantar parques del tamaño de ciudades.

Diagrama de producción de hidrógeno por electrólisis

Por eso la curva de precio apunta a tan fuerte. A medida que crecen los parques solares y eólicos —con proyectos nuevos de cientos de megavatios, como el que CIP acaba de comprar con 408 MW eólicos y 104 MW de baterías, o los 236 MVA de Ingeteam que acaba de poner en marcha—, la luz que alimenta la electrólisis baja de precio, y con ella, todo el hidrógeno que se produzca. Es un círculo virtuoso que otros países, con menos sol o más caro, no pueden replicar tan rápido.

De la electricidad al hierro: la industria entra en juego

Si el hidrógeno verde se abarata un 68%, el efecto no se queda en las plantas: se extiende a toda la industria que lo consume. La gran apuesta australiana es el hierro verde: hay ya una planta en marcha que busca multiplicar por mil la producción de hierro usando electricidad renovable, y el hidrógeno como reductor en lugar del carbón. Es el tipo de uso que no se electrifica con un cable, sino que necesita un combustible limpio. Es donde el −68% pasa de ser una cifra a una transformación real.

Y no es un tema menor: la siderurgia es una de las industrias más intensivas en emisiones del planeta, y Australia quiere cambiar el signo de ese capítulo. La lógica es la misma que la del hidrógeno verde en general —sustituir un insumo fósil por uno limpio—, pero a escala industrial. Si el coste del hidrógeno cae lo suficiente, fabricar acero sin quemar carbón deja de ser una vitrina de marca y se convierte en una opción que el mercado elige por precio. Es el gran examen de toda la transición: que lo verde gane no por obligación, sino porque sale más barato.

Parque eólico

Dónde se irá a gastar ese hidrógeno más barato

Hierro y acero verde: el hidrógeno sustituye al carbón en la reducción.
Transporte pesado: Toyota y Scania ya prueban pila de hidrógeno en camiones.
Química: materia prima para amoníaco y combustibles.
ParámetroAntesCon el hidrógeno verde a −68%
Fuente del reductorCarbón (altas emisiones)Hidrógeno (cero en el proceso)
Coste de la energíaDepende del gasDepende del sol y el viento
Hierro verdeNicho de coste altoCompetitivo frente al gris
Transporte pesadoDieselPila de hidrógeno a prueba

Exportar el combustible del futuro

Aquí el juego se vuelve global. Australia no tiene ni la industria ni la población que necesiten todo ese hidrógeno barato: su plan es exportarlo. Convertirse en el gran proveedor de combustibles limpios del mundo, en parte liquidando los excedentes de sol y viento que no sabe qué hacer con ellos. Para hacer esto a gran escala hay que transformar el hidrógeno en líquidos transportables —amoníaco, combustibles sintéticos—, y es donde la logística pesa. No es la única en la partida: el norte de Europa estudia almacenar hidrógeno en el Mar del Norte, y países como Japón y Corea ya han firmado acuerdos de importación. Australia quiere ser el granero de ese mercado.

Unidad de pila de combustible de un vehículo de hidrógeno

Lo que se decide con el precio

Quién exporta: Australia, con sol y espacio de sobra.
Quién importa: Japón, Corea y la industria europea.
La apuesta: líquidos (amoníaco, sintéticos) para cruzar océanos.

Cierre: lo que el precio de Australia hará con el del resto

Un 68% menos no es solo un logro australiano: es una presión de precio sobre todos los demás productores del mundo. Si Australia puede producir hidrógeno verde a un décimo o a un octavo de lo que cuesta hoy, toda la industria habrá de reinventarse para no quedarse al margen. Para Europa, el mensaje es doble: por un lado, importar barato; por otro, competir con el propio hidrógeno verde antes de que la curva de sus vecinos baje demasiado. La carrera no es ya tecnológica; es económica. En Castellón, el proyecto de bp para el hidrógeno verde recibe 76 millones del Consell mientras Australia mira al sol. Y en el otro frente, España seduce a Hithium con baterías. Dos apuestas, una misma carrera. ¿Crees que el hidrógeno verde acabará siendo tan barato como el gas, o que el sol australiano no lo logrará a tiempo?

El camino a seguir

Rastrear el precio real del hidrógeno verde australiano por megavatio-hora, el avance de las plantas de electrólisis en el país y los acuerdos de importación firmados por Japón, Corea y la UE. Son los tres marcadores que dirán si el −68% se cumple y a qué velocidad. Y decidir, mientras, qué papel juega cada país en esa nueva economía del sol.

Publicado el 9/8/2026

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